No todo lo que reluce…

Brilla2

…es oro. Seguramente ya escuchaste esta frase antes pero cada vez que escucho comentarios como “¡Pero qué vida fácil tiene!” o “¡Mirá, viaja por el trabajo de su pareja y se queja!”, etc., etc., etc., me vuelven las ganas de insistir en este punto. También siento la necesidad de escribir sobre esto cuando escucho a esposas y madres expatriadas que cuentan la dificultad que tienen de que otras personas entiendan lo que están viviendo. Evidentemente, hay que seguir concientizando.

Claro, entiendo perfectamente que nos parezca más verde el jardín del vecino (Hoy parece que estoy con los dichos). También es razonable que no nos pongamos a pensar qué podría estar viviendo o qué le podría estar pasando a otras personas. Pero quizás lo triste es que alguien que alcanzó cierto nivel económico reciba un “Pero, ¿de qué te quejás?”. Y esto sucede muuucho más seguido de lo que podrías imaginarte. Una vez que esa persona junta fuerza y coraje para explicar lo que ya de por sí es dificilísimo (y, cuanto mejor es la situación financiera, parece que cuesta más), ahí nomás se le minimiza toda la cuestión y se le cierra la puerta de la empatía.

Si esta no es tu situación, igualmente te invito a que sigas leyendo. Quizás en un futuro te encuentres con alguien que está en esta pasando por esto y puedas darle una mano, aunque más no sea una sonrisa cómplice. Seguro te lo va a agradecer.

En el mundo de hoy está tan sobrevaluado el éxito económico que nos cuesta entender que alguien sin dificultades de este tipo pueda estar sufriendo por algo. ¿Lo notaste? Es cómo si nos hubiéramos olvidado de que los seres humanos somos seres sociales y de que, sin los otros, la vida no tiene el mismo color.

Entonces, veamos brevemente los diferentes recorridos de expatriación para los distintos miembros de una familia. Si alguien migra por un trabajo concreto, rápidamente conseguirá un entorno con el que hablar (sus compañeros de oficina); puede ser que hablen en otro idioma y tengan otras costumbres pero hay una interacción garantizada. Además, ya tiene un lugar dentro de esa nueva sociedad y sus días con actividades concretas definidas. Si se traslada con sus hijos, ellos se insertarán en el ámbito escolar, también con actividades concretas y pautadas y un entorno social. Pero quien ha viajado “acompañando”* carece de actividades pautadas, carece de grupo en el cual insertarse y tendrá que ocuparse de procurarse uno. Y acá entran en juego las diferencias de personalidad, de estilo, de humor y la propia historia de duelos.

¿Te sorprende que incluya los duelos en la lista? Tal como te comenté acá, los duelos congelados, no realizados, se apilan, y cuando viene uno nuevo, se agrega a la lista de pendiente. Si lo analizás un minuto verás que dejar nuestro país, nuestra vida, muchas veces nuestro trabajo, claramente implica un “paquete” de duelos importante. Entonces con estos nuevos duelos, tan intensos, podemos quedar paralizados; con unos altibajos importantísimos en el estado emocional e incluso con un nivel de desgano tremendo que no nos permite ni terminar de llegar al nuevo destino y menos aún afianzarnos ahí y continuar con nuestra vida.

Digo “continuar” y no “empezar” porque es nuestra misma vida, solo que, en todo caso, continúa en otro lado. Nunca es empezar totalmente de cero porque no perdemos nuestros aprendizajes por mudarnos. Pero, algunas veces, estamos tan sobrepasados que nos olvidamos de lo que sabemos, por decirlo de alguna manera.

Sigo escuchando anonadada la minimización de la angustia por parte del entorno de aquellas personas que han decidido migrar siguiendo un proyecto a veces un poquito propio (en tanto es de la pareja) y otras claramente ajeno; personas que tuvieron el valor de dejar su lugar donde, muchas veces, se sentían a gusto y están intentando encontrarse a sí mismas en el nuevo lugar.

Quizás por eso quiero brindar un apoyo concreto para esta problemática desde el blog y tengo pensado invitar a varias personas para que compartan sus experiencias. Muchas veces escuchar/leer la experiencia de otro permite resignificar la propia. Y también por eso quise crear el curso/taller  “Reencontrate en tu nuevo destino”. Si te parece que puede ser un aporte para vos, te invito a que te anotes. Y si sabés de alguien a quien le puede servir, pasale el dato. La vida es demasiado corta para quedar atrapados en la angustia.

 

*El término utilizado en inglés era “trailing wives”. Luego de mucha protesta, se logró cambiarlo por “expat partner”. En español todavía no está totalmente consensuado.

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